Karlheinz Stockhausen
Composiciones Celestiales
El vanguardista compositor alemán Karlheinz Stockhausen ha inspirado a un sinfÃn de artistas, desde los Beatles hasta Björk.
A principios de julio de 1995, una pequeña plaza frente a la antigua fábrica Westergas en Amsterdam, fue punto de partida para un particular experimento musical. Ya hacÃa mucho tiempo que la fábrica de gas se habÃa convertido en un teatro, ahora, la plaza delante de la sala teatral pasaba a ser un aeropuerto temporal. Cuatro helicópteros aterrizaron con estruendo fuera del viejo edificio. Los objetos de vuelo habÃan sido alquilados por el compositor Karlheinz Stockhausen para el estreno de ‘Cuarteto de Helicópteros’, una de sus obras más excéntricas. Mientras el público esperaba confundido e intrigado en el interior del teatro, los miembros del famoso Cuarteto de Cuerdas Arditti despegaban en los helicópteros, dando inicio asà al concierto. Sonido e imagen del concierto eran trasmitidos directamente a la sala de conciertos.
Stockhausen dice haber concebido esta idea en un sueño. “Escuché y vi a los cuatro cuerdistas tocando sus instrumentos mientras volaban por el aire en cuatro helicópterosâ€, describe Stockhausen su visión. “Al mismo tiempo veÃa gente en la tierra, algunos estaban sentados en una sala de audiovisuales. Otros estaban al aire libre, en una gran plaza pública. En frente de ellos habÃa cuatro torres con pantallas de televisión y alto parlantes... En cada una de las cuatro posiciones se podÃa escuchar a uno de los cuatro músicos y verlo en primer plano.â€
Los crÃticos coinciden en que Karlheinz Stockhausen es uno de los compositores de postguerra más talentosos de Alemania, a la vez que uno de los músicos contemporáneos que más desafÃa el intelecto. La crÃtica lo desprecia y admira por igual. El público y los colegas músicos lo aman o lo odian, por sus arduos proyectos tan individuales.
“Neuróticamente hermosaâ€
El respetado crÃtico alemán, Friedrich Blume, es uno de los mayores detractores de Stockhausen y comentó su música del siguiente modo: “Este producto completamente anti-natural, este colaje de sonidos creados fÃsicamente, no tiene nada que ver con músicaâ€. En cambio, John O’Mahony, crÃtico musical del diario inglés ‘The Guardian’ describió su música como “neuróticamente hermosaâ€.
Las composiciones de Stockhausen son sumamente complejas, muchas veces disonantes y abstractas. A través de su mezcla de sonidos electrónicos y acústicos, Stockhausen quiere ofrecer consuelo y paz a los oyentes. En sus obras el compositor utiliza una serie de instrumentos de percusión, hechos en casa, que presta con frecuencia a las salas de conciertos, donde se interpreta su música. En los conciertos, Stockhausen se ubica en la mesa de control de sonido para regular el producto acústico final – un método que desarrolló a principios de los años 50.
Para Stockhausen la improvisación y la producción de sonido es mucho más que un simple método. Es un oficio que trata de poner en práctica en talleres y ensayos.
“La esencia de la música es siempre religiosa y espiritual. Los aspectos técnicos son solamente explicativos y de menor importancia,†dijo una vez en un entrevista. En el centro del trabajo de Stockhausen está la búsqueda de autenticidad. Para alcanzar este objetivo exige a sus músicos el máximo de concentración. Incluso ha llegado a pedirle a los músicos que ensayen en ayunas. Es igualmente famoso por sus rebuscadas instrucciones a los músicos, como por la orden: “Apenas empiecen a pensar, dejen de tocarâ€.
Nacido en 1928, en el pueblo de Modrath, en la región rhenana de Alemania, la biografÃa de Stockhausen inició como la de cualquiera joven alemán que tuvo que empezar de la nada luego de la segunda guerra mundial. Sus padres murieron durante la guerra. Su madre, que habÃa sido internada en un hospital siquiátrico cuando Stockhausen tenÃa cuatro años, fue asesinada por los Nazis a través de su programa de ‘eutanasia’ para discapacitados fÃsicos y mentales. Su padre murió en 1944, en el campo de batalla.
La guerra también fue una experiencia traumática para Karlheinz Stockhausen, que junto con sus compañeros fue convocado al ejército cuando tenÃa 17 años. Allà trabajaban cargando camillas con soldados alemanes heridos, retirándolos asà del frente occidental.
Trabajos ocasionales y sesiones de improvisación atonales
Después de la guerra, Stockhausen tocaba el piano en bares y hacÃa todo tipo de trabajos para poder llegar a fin de mes. En la Universidad de Colonia, asistió a cursos de musicologÃa, literatura alemana y filosofÃa. Más adelante, estudió fonética y comunicaciones en la cercana Universidad de Bonn. De 1952 a 1953 estudió con Olivier Messiaen y Pierre Boulez en ParÃs, quienes ya en aquel tiempo eran muy famosos por experimentar con la música atonal.
La obra de Stockhausen pronto empezó a darse a conocer. En los años 50, gracias a sus grabaciones experimentales de música electrónica, realizadas en los estudios de la radio pública WDR, obtuvo reconocimiento internacional y pudo colaborar con los grandes de la música contemporánea, como John Cage y el pianista David Tudor. Una década más tarde, en los 60, Stockhausen se convirtió en una figura clave del movimiento Fluxus, que intentaba traspasar los lÃmites tradicionales entre arte y sociedad.
Karlheinz Stockhausen colaboró también con artistas de la vanguardia, incluyendo al video-artista Nam June Paik y al poeta beat Allen Ginsberg, en Nueva York. Las conversaciones con artistas pop como Jasper Johns y Robert Rauschenberg despertaron su interés en las artes plásticas.
Durante los años 60 y 70, Stockhausen ocupó varias cátedras académicas. Enseñó en Basilea, Suiza, Pennsylvania, Philadelphia, California y Colonia, Alemania.
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